INDIFERENCIA GLOBAL

Hace unas semanas atrás recorriendo la red digital, establecí contacto vía mail, con una persona con discapacidad motriz producto de una secuela de poliomielitis, que vive en Australia.
Entre otros, el motivo de realizar esta conexión fue solicitarle información concreta sobre la situación de las personas con discapacidad en ese país, como forma de intercambiar información e ideas y poder compartirla con personas que trabajen con la discapacidad o al menos, con quienes les interese el tema, ya sea en mi provincia (Entre Ríos) o mi país (Argentina).
En su respuesta encontré algunos avances a favor de los australianos y demasiadas similitudes con la situación local. No obstante eso, me propuse buscar en Internet información que ampliara los datos. Solo logré corroborar lo que ésta persona me había contado e informarme sobre el tema inclusive en otros países.
Cuando esta persona llegó para establecerse en dicho país, rápidamente se comunicaron con ella desde un organismo estatal, preguntándole cómo se estaba sintiendo y si necesitaba algo, ella manifestó que sus órtesis ( ) ya no le servían, al otro día la buscaron de su domicilio, le hicieron tomar las medidas y se las entregaron.
Seguimos intercambiando correos electrónicos y pude concluir que todo lo demás es muy similar que aquí, no hay adelantos significativos en materia de salud, al menos para su patología, también existe el asistencialismo y no el trabajo, entiéndase: pensiones, subsidios, etc. Y también la burocracia estatal y de las obras sociales.
Como mencioné antes, busque datos sobre otros países, dentro de la recorrida hubo uno que me llamó realmente la atención, éste dice: “La organización Inclusión Internacional informó que en Eslovaquia, se le está negando su derecho a recibir tarjetas de identificación (documento de identidad) a las personas con discapacidad intelectual, porque se le puede declarar legalmente incompetentes. Cuando una persona es declarada legalmente incompetente, se le niega el derecho de portar este instrumento legal y, esencialmente, se les priva de su derecho de identidad personal.”
Si pienso en esto último, estimo que las personas con discapacidad en nuestro país, no sufren este tipo de atropellos en sus derechos fundamentales. El derecho a la identidad no está cuestionado, pero no puedo dejar de mencionar que existen varios otros derechos que se encuentran bastante lesionados ya que tener una identidad es fundamental, pero también se necesita ejercer el derecho a la libertad de expresión, el de la decisión sobre el propio cuerpo, el derecho a un trabajo remunerado y productivo.
Tomemos como ejemplo la trascendencia periodística que tomaron hace pocas semanas, los últimos casos resonantes de abuso sexual y embarazo no deseado, protagonizado por dos jóvenes mujeres con discapacidad.
En todos los medios se habló de la problemática en torno al aborto y su relación con el derecho a la vida, sabiendo que centrarse en ese tema generaría una polémica aún mas grande ya que involucra a la totalidad de la sociedad e incluso a instituciones arraigadas en la historia de nuestro país como la iglesia católica.
En ningún momento se habló de los derechos de éstas personas a decidir qué es lo que querían hacer o tal vez sentían hacer, directamente se las diagnostico “débiles mentales e incapaces” y mas allá que la situación era de abuso debido a que estaba en juicio la capacidad de dar el consentimiento en la relación, solo se escucho la voz de profesionales, juristas, familiares, vecinos, etc. La única voz ausente fue la de la persona con discapacidad.
En ningún momento se debatió la situación de salud, económica, social de éstas dos PERSONAS con discapacidad, a la que también hay que respetar, valorar y proteger no sólo al ser que estaba por llegar, en una Argentina que rebalsa superávit.
En ningún momento se pensó en la situación de las personas con discapacidad en nuestro país, antes de levantar el dedito acusador?. Evidentemente no.
Las organizaciones de personas con discapacidad y familiares no se hicieron escuchar en ningún ámbito, como tampoco la Comisión Nacional de Discapacidad (CoNaDis) ni el Consejo Nacional Asesor de Discapacidad que depende del Jefe de Gabinete, no se pidió prudencia y mucho menos hubo opinión oficial.
No se pensó, por ejemplo, que para tener un hijo, una persona con discapacidad, debe, como cualquier persona, contar con los medios necesarios para hacerse cargo, que no alcanza con ser beneficiario de una pensión o tener padres que se hagan cargo también de sus nietos.
No se dieron cuenta que lamentablemente hoy en día, una persona con discapacidad recurre a los medios de comunicación, solicitando un par de anteojos especiales, o reclama pensiones gestionadas durante mas de 10 años, como ultimo recurso, consiguiéndola únicamente cuando se hace público el reclamo. Aclaro esto para decir que si no reclamaba públicamente, no conseguía nada.
No se reflexionó que, ahora una persona con discapacidad, baila…canta…por un sueño, con tal de conseguir lo que necesita.
Creo que todo esto tiene un mismo origen: un estado que no asume todavía a pesar de la recuperación que evidencia la sociedad, su protagonismo en los hechos, solo lo hace en el discurso.
Lamentablemente siempre hay un tema más importante que tratar: el aborto, la desocupación, la violencia, la inseguridad, las candidaturas y la reelección, pero siempre ubicados en el terreno de la normalidad, nunca se abordan estos temas con la particularidad de las personas con discapacidad.
No es un planteo corporativo ni sectario, creo que hoy mas que nunca se hace necesario, que las instituciones de base que nuclean a personas con discapacidad y familiares, y las personas mismas, asumamos un protagonismo distinto y dejemos de esperar para expresarnos, tenemos voz, y nos pasan cosas que todos deben también tener en cuenta para vencer de una vez por todas esta INDIFERENCIA GLOBAL.
Quisiera terminar, con un pensamiento personal, que no intenta ser sensibilero, pero si creo que es una realidad: “Se habla de las víctimas del golpe de Estado, pero no se habla de las víctimas que se hallan a la vuelta de nuestras casas. Que nuestros muertos nos recuerden que hay vidas por salvar. Que los muertos no entierren a los vivos.”

ALEJANDRA C. FLORES (persona con discapacidad motriz) (Paraná, Entre Ríos) ayrale@argentina.com

Leave a comment

You must be logged in to post a comment.