El ente regulador de los peajes de acceso a la capital y de otras rutas nacionales se enorgullecen diciendo que …”hicieron los pliegos de concesión en 90 días”. No hay dudas que en ese lapso, o son unos genios, o dejaron cosas pendientes. No quieren reconocer esas cosas que han dejado pendientes.
Estoy leyendo uno de los contratos, no hay dudas que fue hecho de forma apresurada, ya que se les dan a las empresas muchas libertades, y se dejan muchos temas en la nebulosa, cosa que, sin dudas, favorece a las poderosas empresas.
Entre esos temas dudosos está el de los discapacitados. Mientras que la legislación vigente equipara al auto de un discapacitado con una ambulancia, el OCCOVI considera que no lo es.
Tampoco hay voluntad de solucionar esto, ya que el empleado Nicolás GLINATSIS se toma como punto de comparación, él considera que nadie puede tener más ventajas que él. Dice …”si yo pago peaje, todos tienen que pagar”, también dice otras cosas que se tomarían como discriminación si no fuera que luego de una extensa charla deduje que se trata de falta de cultura y falta de deseo por el conocimiento.
No se me informaron los antecedentes profesionales de quienes hicieron los contratos de consción en sólo 90 días, pero si se me confirmó que no solicitaron apoyo a ningún discapacitado ni a ninguna entidad experta en el tema.
Luego de una reunión con 7 miembros del OCCOVI, estos me demostraron que esta entidad está para velar por que no se modifiquen los contratos en algo que pueda perjudicar a las empresas, cosa rara, a nosotros nos cambian las reglas de juego a diario…. siempre en nuestro perjuicio.
Tanto lío para que menos de 10.000 discapacitados no paguen peaje, y ese Nº en todo el país, o sea que sería un costo irrisorio para las multimillonarias empresas.
Bueno, es difícil hacerle entender al personal del OCCOVI las necesidades de los discapacitados, más aún, cuando vemos que un empleado se toma como modelo de perfección, a demás, aún no entendieron los perjuicios del cigarrillo, ya que si bien al ingreso dice LUGAR LIBRE DE HUMO (LEY N° 1799/ LCABA/ 05, vigente), el lugar estaba viciado por efecto del cigarrillo de los empleados.